Termodinámica y Transmisión de Calor tiene fama, y no es injusta. Es de esas asignaturas que la gente va dejando: te la encuentras en segundo, la aparcas, y acabas arrastrándola hasta que te quedan tres asignaturas para acabar la carrera y ya no hay dónde esconderse. Cada año tenemos alumnos que la están compatibilizando con el TFG o que se presentan en la convocatoria de fin de carrera.

Llevamos años dándola en la academia, y el diagnóstico casi siempre es el mismo: no se suspende por falta de cabeza, se suspende por estudiarla como si fuera otra cosa. Y hay un motivo muy concreto para eso.

¿Por qué se suspende tanto en Termodinámica?

Porque aquí no hay libro que te salve. En otras asignaturas te bajas un manual, te encierras dos semanas y sales adelante. En Termo, no. Los libros la explican mal para lo que a ti te hace falta: te dan el marco teórico, la historia y la formulación general, pero no te enseñan a resolver el problema que vas a tener delante en noviembre.

En clase pasa algo parecido, y no es culpa de nadie. La asignatura se explica para que te quede un poso general sobre termodinámica y transmisión de calor, con una visión bastante conceptual. Está bien para entenderla. El problema es que el examen es de problemas, y esa parte se toca mucho menos de lo que necesitarías.

Entonces llega el momento en que todo el mundo hace lo mismo: buscar exámenes resueltos. Y ahí aparece la frustración de verdad, la que nos cuentan cada septiembre:

“Estoy mirando dos problemas casi iguales y en uno usan una fórmula y en el otro, otra distinta. ¿Por qué?”

Tienes las soluciones delante y sigues sin ver el camino. Ese es el punto exacto en el que la gente decide que la asignatura es imposible. Y no lo es: lo que falta es el criterio, no el esfuerzo.

Los cinco tipos de problemas

Esta es la parte que le cambia la cara a la asignatura, así que va sin adornos: en Termodinámica no hay infinitos problemas. Hay cinco tipos. Y cada uno tiene unos pasos definidos, siempre los mismos, en el mismo orden.

Lo primero que hacemos en clase es precisamente eso: clasificar. Aprender a mirar un enunciado y saber en cuál de los cinco cajones va. Porque cuando sabes de qué tipo es, ya sabes qué pasos tocan, y la pregunta de “¿por qué aquí esta fórmula?” desaparece sola.

Hay una frase que repetimos en clase todo el cuatrimestre:

No seas creativo. Sigue los pasos.

En Termo, la creatividad es lo que te hunde. El que improvisa se pierde a la mitad; el que reconoce el tipo de problema y ejecuta, termina. Cuando un alumno consigue ordenar eso en la cabeza, la asignatura pasa de parecer filosofía a ser un procedimiento, y ahí es cuando aprueba.

Lo segundo es entrenar. Problemas de los últimos cuatro o cinco años, todos. Los tenemos recopilados por grado y por profesor. Les decimos a nuestros alumnos de Termo que en el fondo somos coleccionistas: ellos aprueban y se van, y nosotros nos quedamos aquí guardando exámenes año tras año. Gracias a eso se ven las tendencias, se ve por dónde va cada profesor y, cuando llevas hechos los problemas de un tema, sabes bastante bien qué te va a caer en la prueba de dentro de tres días.

Cómo se evalúa Termodinámica en la EEI

Desde hace dos o tres cursos el esquema es de tres pruebas:

  • La primera, en la semana de evaluación continua de noviembre.
  • La segunda, justo antes de irse de vacaciones, sobre el 20 de diciembre.
  • La tercera, en enero, coincidiendo con el examen final.

El reparto de peso ronda el 30% / 30% / 40%, aunque conviene que lo confirmes en tu guía docente porque no todos los grados lo aplican igual.

Reparto de la nota de Termodinámica en la UVigo: tres pruebas con pesos del 30%, 30% y 40%

En cuanto al contenido de cada prueba: normalmente dos problemas, o tres si son cortos. En algunos grados añaden además una tanda de test, alrededor de diez preguntas. En otros no hay test y son solo problemas. Depende del profesor que te evalúe.

Fíjate en lo que significa esto: no hay una sola oportunidad grande, hay tres medianas, y la primera cae en noviembre. Quien se pone en diciembre llega con un tercio de la nota ya perdido.

No es lo mismo en todos los grados

Aunque la asignatura se llame igual, la experiencia cambia bastante según de dónde vengas:

  • Mecánica y Electrónica. Suelen ir de la mano: el examen es común o muy parecido, y a veces cambia solo en que uno lleva cuatro problemas y el otro tres. Es donde más se aprieta, y de ahí sale en torno al 80% de los alumnos que tenemos en Termo.
  • Química Industrial. También es dura, pero es un grado con menos alumnado y nos llega menos gente.
  • Biomédica y Eléctrica. Las lleva el mismo profesor y el enfoque es más asequible, así que ahí la asignatura suele dar menos guerra.

Si vienes de Mecánica o Electrónica, cuenta con que vas a tener compañeros de tu mismo grado en clase y con que trabajamos con los exámenes de tus profesores, no con unos genéricos.

Cuándo empezar (y por qué los de Termo llegan pronto)

Hay un detalle que nos llama la atención todos los años: los alumnos de Termodinámica se apuntan antes que los demás. Llegan la primera o la segunda semana de curso. Pasada la segunda, ya sabemos que los que están son los que van a estar.

No es casualidad. Son alumnos de segundo o de más arriba, ya conocen la casa, y saben dos cosas: que hay profesores que evalúan muy pronto y que los primeros puntos perdidos no se recuperan luego. Si empiezas en octubre con los problemas de los primeros temas hechos, malo será que no llegues bien a noviembre.

¿Y si la llevas arrastrando desde hace dos años?

Es más común de lo que parece, y no eres el raro de la clase: cada curso tenemos gente a la que Termo le queda entre las tres últimas asignaturas de la carrera.

Si estás en esa situación, hay dos cosas a tu favor. La primera es que ya has visto la asignatura, aunque sea de lejos, y eso ahorra tiempo. Y si además arrastras alguna de primero, que es lo habitual, tenemos guías para las dos que más se atragantan: Cálculo I y Física I.

La segunda es que el trabajo está muy delimitado: cinco tipos de problemas, sus pasos y una colección de exámenes de los últimos años. No hay que reconstruir la carrera entera, hay que ordenar y entrenar.

Lo que no funciona es repetir lo mismo del año pasado esperando otro resultado.

Dudas que nos llegan cada septiembre

¿Cuántas pruebas hay en Termodinámica?

Tres: una en noviembre, otra hacia el 20 de diciembre y la última en enero, con el examen final. El reparto aproximado es 30%, 30% y 40%.

¿Se puede aprobar Termodinámica estudiando de un libro?

Es lo que más gente intenta y lo que peor funciona. Los manuales explican la teoría, pero el examen son problemas y ahí necesitas el método de resolución, no el marco conceptual.

¿Qué entra en cada prueba?

Normalmente dos problemas, o tres si son cortos. En algunos grados añaden unas diez preguntas tipo test; en otros no hay test.

¿Es igual de difícil en todos los grados?

No. En Mecánica y Electrónica se exige más y el examen suele ser común o muy parecido entre ambos. En Biomédica y Eléctrica, con el mismo profesor, el planteamiento es más asequible.

Ven un día a clase y lo ves

La primera clase en la academia es de prueba y no cuesta nada: te sientas, ves cómo clasificamos un problema y decides después.

Nuestros grupos de Termodinámica empiezan con el curso y se llenan pronto, porque este alumnado se mueve rápido. Si la llevas este cuatrimestre, escríbenos por WhatsApp con el botón verde o déjanos tus datos en la ficha de Preinscripción y te contamos horarios y plazas libres.